La floración abre un mar de dudas

Llovió y mucho. Más de lo esperado. Incluso, hoy puede caer un poquito de más agua, ya que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) establece probabilidad de precipitaciones en buena parte de la provincia. Para el olivar, que es el motor de esta tierra, el agua ha sido determinante, pero, en ocasiones, las precipitaciones no son garantía de una buena cosecha. José García es un olivarero de la capital: “Esta vez, el árbol ha tenido que ser egoísta y aprovechar la lluvia para reverdecer. Llevaba años seco, por lo que ha aprovechado para ponerse fuerte”.

Mientras que los operadores del mercado oleícola establecen como relación directamente proporcional la lluvia con el incremento de la producción de aceite de oliva, de ahí la caída del precio en origen en más de un euro en los últimos tres meses, las leyes del campo no son tan materialistas o, incluso, simplistas. Aquí existe más complejidad e incertidumbre.

La Asociación Española de Municipios del Olivo, hace unos días, ya lanzó la primera conclusión: “El máximo nivel de polen ha bajado un 60% respecto al año pasado. Además, la floración del olivo ha tenido un retraso de unas 3 semanas. El nivel de polen en el aire es uno de los primeros indicadores a tener en cuenta para la próxima cosecha, aunque en ningún caso definitivo. Queda un larguísimo camino por recorrer”.

No obstante, esa afirmación queda constatada en la infografía de esta página. Si se toman los niveles máximos de polen registrados por el medidor del Complejo Hospitalario de Jaén y se compara con la cosecha de la provincia durante los últimos siete años se ve que existe una relación directa entre el volumen de polen en el ambiente y la producción de aceite de oliva. Cuando el polen sube —expresado en la gráfica—, el aceite de oliva también. Cuando caen, salvo en algunas excepciones, también lo hacen a la vez.

En esta campaña, el pico máximo de polen se ha registrado el 25 de mayo, lo que da una idea de que la cosecha viene más tarde de lo habitual. Generalmente, siempre se produce durante la segunda semana de mayo. Asimismo, ha sido uno de los más bajos de los últimos tiempos. De hecho, los 7.285 granos por metro cúbico de aire que detectó el Complejo Hospitalario de Jaén están muy lejos de los 16.902 que se contabilizaron en la campaña anterior. Entonces, el olivar de la provincia generó 386.467 toneladas de zumo de la aceituna.

UN CASO ESPECIAL. De todos modos, esta campaña resulta algo especial en relación al resto. Si interviniera solo el volumen de polen, se podría decir que la próxima cosecha no va por buen camino. En cambio, lo más prudente es afirmar que abre las dudas. En las últimas semanas se han producido fenómenos diferentes a los de otros meses de mayo, como, por ejemplo, precipitaciones prácticamente todas las semanas. Cuando llueve, el polen del olivo va al suelo. No se acumula en la atmósfera, por lo que, por lógica, el pico de polen siempre será más bajo que en años en los que no ha caído una sola gota, como pasó durante las últimas cosechas oleícolas.

Por otro lado, tampoco hace falta inundar de polen la atmósfera de Jaén —se han visto coches amarillos en muchos municipios de la provincia— para polinizar la flor del árbol de al lado. De ahí que se puede pensar que el árbol ha sido mucho más eficiente y no ha necesitado tanto polen para sacar el fruto. En cambio, son casos que generan incertidumbre, ya que lo normal es que el nivel de polen y la cosecha vayan de la mano.

Mucho polen, pero una cosecha media

El año pasado fue un caso extraño dentro de la relación que vincula el polen de mayo con la cosecha que se recoge en diciembre. El pico máximo de floración se registró el 4 de mayo cuando se alcanzaron 16.902 granos de polen del olivo por cada metro cúbico. En cambio, los agricultores recogieron 386.467 toneladas de aceite de oliva. En cambio, en 2013, con un pico máximo de 18.660 granos por metro cúbico —detectado el 13 de mayo— se generaron 724.982 toneladas, que es la cosecha más alta de la historia de Jaén. Sin embargo, la explicación estuvo en que, pese a la gran floración del año pasado, la sequía hizo que el cuajado no prosperara y muchas flores polinizadas, al final, fueran abortadas.

Una buena primavera para los alérgicos

La primavera ha sido muy buena para miles de jiennenses que tienen alergia al polen del olivo. Las concentraciones en la atmósfera no han sido muy elevadas y, además, la meteorología ha traído —casi todas las semanas de mayo— algunas jornadas de lluvia, que han contribuido a limpiar el ambiente. La floración llegó con retraso y ha sido bastante débil en lo que se refiere a la generación de polen. Actualmente, solo el olivo se encuentra en niveles altos, pero no ha alcanzado concentraciones extremas durante ninguna jornada. Ayer había 2.834 granos por cada metro cúbico de aire, lo que ya está bastante lejos del punto álgido de la floración. En unos días, desaparecerá por completo.

Fuente: Diario Jaén

Jueves, 7 Junio, 2018